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sábado, 14 de enero de 2017

Epicuro insiste que las teorías filosóficas pueden hacer frente a una sociedad loca y perturbada por angustias, atemorizada por la servidumbre, y recalca que el único fármaco contra estas situaciones es la felicidad otorgada por la sabiduría, ya que no es sólo pertinente el buscar la sabiduría sino también vivir y serenamente en ella. La actividad del filósofo, es desenmascarar los falsos valores, denunciar las trampas de una sociedad envilecida y que se presenta como revolucionaria, que premia personas como hombres comprometidos, que toman partido social o político. Epicuro opta por no comprometerse pues analiza los hombres no como representantes de una mentalidad si no como hombres portadores de banderas.

Quienes atienden el mensaje, siempre son quienes escuchan un pensamiento y no un caudal social impuesto. No se trata de derribar a ideologías ni pretender que la polaridad de su doctrina sea bien llevada dentro de los espacios sociales. Tal vez en nuestro tiempo, Epicuro no sea un hombre televisión pues nunca trató de agradar a la muchedumbre, nunca quiso parecerse a alguien, era un desconocido, y por así decirlo; estaba lejos del entendimiento de las masas. 

En cuanto a los dioses Epicuro los acepta a como dioses de la tradición, sin embargo los considera como seres autárquicos e inconmovible es que no se inmiscuye en los asuntos de los hombres, por ende no son agentes del terror y en todos los espacios son paradigmas a imitar, en algunos de sus escritos anunciar que los dioses no son bálsamo para lesionado destino mi factores terroríficos de los mortales, en otras palabras son seres supremos que viven y dejan vivir . 

En cuanto a la muerte considera que es un asunto que no debe preocuparnos, pues no existe un universo más allá de nuestras vidas y tampoco un estado de inmortalidad que fue inventada por los mitos, mientras la vida se presenta la muerte no existe, y mientras la muerte hace su aparición nuestra vida solo será cosa del pasado. Si el hombre fuera solo un ser racional, entonces si habría razones de peso para dudarlo pero como bien es sabido que el humano además de sr sentimiento es pre-sentimiento pues todas las razones más allá de la muerte pierden la validez e incluso el interés para Epicuro.

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